El daño acecha. LE acecha. Constantemente. El riesgo a ser tocado en exceso, a ser mirado por unas lentes demasiado agresivas, a ser invadido por hordas de cuerpos que hagan saltar las alarmas de distancia de las piezas, a ser robado.
Este daño que espera en cada esquina, es, además, contrarrestado por toda una serie de recursos, medidas, herramientas tecnológicas, PERSONAS que habitan este espacio orientadas a su cuidado. A su conservación. Como un ecosistema perfectamente regulado, o un sistema compuesto por organismos que mantienen, protegen y ante todo sostienen un funcionamiento operativo y seguro, el museo se sostiene en esta crisis.
Vamos a Transitar, Registrar e Intervenir el museo como dispositivo para trabajar el daño y al hacerlo, como espigadoras o recolectoras de fenómenos que nos llamen en sus heridas, que - quizás - nos dañen, trataremos de activar una atención atravesada por estas herramientas malfucionantes, maltraductoras, conversoras.
En los espacios que vamos a atravesar a continuación os haremos unas propuestas de prácticas o de ejercicios de registro de estos lugares. En cada espacio vamos a priorizar una herramienta de interpretación o un fenómeno que nos ayude a comprender el daño y cómo opera en ese lugar.
Nada más introducirnos en todos los espacios os invitamos a pensar en general sobre el escenario, el lugar, lo que vemos o percibimos en primera instancia. Para ello nos preguntaremos, sistemáticamente:
Os invitamos a que penseis formas de evocar, generar, interpretar o visualizar el daño de ese espacio y, en caso de que no se os ocurra o queráis utilizar nuestras sugerencias como catalizador, os introduciremos este momento con unas
‘Sugerencias para registrar el daño aquí y ahora’.
El museo es un espacio en crisis continua.
-¿Qué está pasando aquí? ¿qué elementos estructuran, cuidan y dañan este lugar?